Marco conceptual del PGC
Por marioalonso • 7 Jul, 2009 • Sección: Auditoría, Mis ArtículosMarco conceptual del PGC
El nuevo marco conceptual contable - obctubre 2007

EL NUEVO MARCO CONCEPTUAL CONTABLE
El pasado 5 de julio se publicó en el Boletín Oficial del Estado la Ley 16/07 de reforma y adaptación de la legislación mercantil en materia contable para su armonización internacional con base en la normativa de la Unión Europea. Esta trascendente norma , y ,el aún pendiente de publicar, Real Decreto que apruebe el nuevo Plan General de Contabilidad , constituyen el eje que determina las nuevas normas contables en España.
Aunque las novedades son muy numerosas : nuevos estados financieros , nueva terminología , múltiples cambios en normas de valoración , etc , sin lugar a dudas, lo que representa una auténtica revolución, es el nuevo marco conceptual.
Los nuevos principios contables se basan en dos hipótesis básicas : el principio de empresa en funcionamiento y el del devengo , apoyado por los de uniformidad , no compensación , importancia relativa y prudencia , que sin embargo pierde el carácter preferencial que tenía en el plan antiguo.
Los viejos principios de registro y correlación de ingresos y gastos desaparecen , resolviéndose en los criterios específicos de reconocimiento de los elementos de las cuentas anuales .También se elimina el principio del precio de adquisición , que , acertadamente , se contempla como un criterio de valoración.
Una de las grandes novedades debemos situarla en las condiciones que se establecen para que transacciones o hechos económicos puedan reflejarse en las cuentas anuales.
De esta forma , los activos se definen como bienes, derechos y otros recursos controlados económicamente por la empresa , resultantes de sucesos pasados , de los que se espera obtener beneficios económicos en el futuro. Su reconocimiento solo será posible cuando sea probable la obtención de estos rendimientos y cuando estos se puedan valorar con fiabilidad. Con esta nueva concepción de los activos , partidas hasta la fecha reconocidas como tales , como los gastos a distribuir o las acciones propias , pierden este carácter.
En cuanto a los pasivos , quedan definidos como obligaciones actuales , derivadas de sucesos pasados , para cuya extinción la empresa espera desprenderse de recursos que puedan producir beneficios o rendimientos económicos en el futuro. Para que puedan ser reconocidos , igualmente debe ser probable el cumplimiento de la obligación y que ésta pueda valorarse con fiabilidad. De la definición se desprende que provisiones habituales , como las de garantías o reparaciones extraordinarias , desaparecerán de los balances.
El patrimonio neto queda conceptuado como la parte residual de los activos de la empresa , una vez deducidos todos sus pasivos. En consecuencia , categorías intermedias como los Ingresos diferidos dejarán de existir. Ello implica también una extraordinaria modificación en cuanto a lo no identidad de patrimonio neto y los fondos propios , ya que en el primero se incluyen ,además ,las subvenciones , donaciones y legados , y los ajustes por cambios a valor razonable.
El otro gran bloque de novedades del marco conceptual lo encontramos en los criterios de valoración. Entre los mismos , además de algunos sobradamente conocidos como el del coste histórico , el valor contable o el valor residual , se definen otros hasta la fecha desconocidos en nuestro ordenamiento.
El primero de ellos es el valor razonable , entendido como el importe por el que puede adquirirse un activo o liquidarse un pasivo , entre partes interesadas y debidamente informadas , que realicen una transacción en condiciones de independencia mutua. Por lo tanto , para que sea posible su aplicación será necesario que haya un mercado activo en el que pueda fijarse la cotización , y en caso de no exista , deberán aplicarse modelos y técnicas de valoración generalmente admitidos.
Aunque la posibilidad del uso del valor razonable es mucho más amplia en las normas internacionales de información financiera , en el nuevo plan solo se prevé , fundamentalmente ,para instrumentos financieros , para inmovilizados adquiridos en operaciones de permuta comercial y en aportaciones no dinerarias.
Otro nuevo criterio de valoración es el llamado coste amortizado , por el que se registran activos o pasivos financieros descontando a valor actual el efecto financiero del tiempo a transcurrir desde la formalización de la transacción y su vencimiento.
Este criterio se utiliza en la valoración posterior de instrumentos financieros , a excepción de las participaciones en empresas del grupo y los contabilizados a valor razonable. Desde un punto de vista práctico , ello significa , por ejemplo , que la facturación de una empresa que cobre a sus clientes en un plazo superior a un año no se reconocerá por su valor nominal ,sino por su coste amortizado.
También surgen como novedades el valor en uso y el valor actual , el primero referido a la valoración descontando flujos esperados en el curso normal del negocio actualizados a un tipo de descuento adecuado , y el segundo respecto al descuento financiero de los flujos a recibir (activo) o a pagar (pasivo). El valor en uso será aplicable para valorar las posibles pérdidas por deterioro del inmovilizado material e intangible , mientras que el valor actual será el criterio de referencia para valorar las provisiones o las pérdidas por deterioro de los activos financieros.
Las nuevas reglas contables también nos traen otras importantes cuestiones novedosas , como la desaparición de los resultados extraordinarios , que quedan englobados en conjunto con el resto de resultados del negocio ; la separación entre activos y pasivos corrientes (antes circulantes) y no corrientes (antes fijos) , no solo por su vencimiento anterior a un año , sino en relación al ciclo de explotación de la empresa ; la posibilidad de reconocer beneficios no realizados , hasta la fecha solo posible para el caso de los FIAMM , mientras que ahora será habitual en la medida que se aplique el valor razonable ; o la potestad de modificar el patrimonio neto de la compañía , algo hasta ahora reservado únicamente al máximo órgano de decisión de una entidad , en el caso de cambios en criterios contables y en la corrección de errores importantes.
En definitiva , y tal como se ha expuesto , las magnitudes contables hasta ahora reflejadas en las cuentas anuales , tales como patrimonio neto , total activo , partidas corrientes y no corrientes , cifra de negocios , beneficios ordinarios , EBITDA , etc. , se modifican de una forma sustancial .
Mario Alonso Ayala
mario.alonso@mad.auren.es
