«Claves para la gestión de firmas y despachos profesionales» (3)

Escrito por Mario Alonso

10/16/2012

Con este post inicio una serie de reflexiones sobre la actividad profesional que forman parte de una monografía (Claves para la gestión de despachos y firmas profesionales) que verá la luz próximamente.

EL EJERCICIO DE LA ACTIVIDAD PROFESIONAL

Despachos y firmas profesionales

¿Empresarios o profesionales?

Suelo empezar mis conferencias y seminarios sobre gestión de firmas lanzando esta pregunta al auditorio: ¿Qué os consideráis empresarios, profesionales o ambos?

Son muchos los que responden sin dudarlo que ellos son profesionales y que quieren seguir siéndolo, mientras que la minoría manifiesta al inicio su dualidad de funciones. En la mayoría de la ocasiones, tras unas cuantas horas de exposición y debate, si se repite la pregunta, muchos se han convencido de la necesidad de compatibilizar ambos aspectos.

La experiencia y el conocimiento del sector me permiten afirmar que en nuestro país hay una gran debilidad en cuanto al papel de empresarios de la mayoría de titulares de despachos pequeños y de muchos socios de firmas medianas e incluso grandes.

Dependiendo de cada caso, en toda organización ha de haber uno o varios socios que, en exclusiva o compatibilizando con la dirección de trabajos para clientes, han de realizar las labores propias de todo empresario.

Deberá gestionar a las personas y a los clientes, deberá velar por la calidad del servicio, deberá determinar la estrategia y la organización de la firma, deberá hacer eficientes los recursos materiales y  financieros, tendrá que dirigir la política comercial y de marketing, tendrá que preocuparse por la innovación, el crecimiento, las alianzas, etc.

Precisamente en estos aspectos de gestión empresarial que deben impregnar a todo despacho y firma profesional, sea cual sea su tamaño o su especialidad, es de lo que vamos a tratar en las próximas páginas.

¿Sociedades de personas o sociedades de capital?

Otro viejo dilema que suele debatirse cuando se analizan las empresas de servicios profesionales es si en ella deben confluir socios capitalistas y socios trabajadores (profesionales) o si realmente “la tierra es para quien la trabaja”.

La realidad es que estas sociedades, aunque lógicamente necesitan un capital mínimo que cubra el inmovilizado, y no tan pequeño que financie el circulante necesario, no son empresas en las que el capital sea el factor fundamental.

Por lo tanto, no parece aconsejable incorporar socios puros capitalistas, ya que el rendimiento de las firmas profesionales debe destinarse a retribuir a los socios profesionales, auténticos generadores del valor añadido.

La experiencia ha venido a demostrar que dicha simbiosis de socios es fuente de múltiples conflictos que pueden dar al traste con el proyecto empresarial.

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