«Claves para la gestión de firmas y despachos profesionales» (12)

Escrito por Mario Alonso

12/17/2012

Con este post inicio una serie de reflexiones sobre la actividad profesional que forman parte de una monografía (Claves para la gestión de despachos y firmas profesionales) que verá la luz próximamente.

LAS SEÑAS DE IDENTIDAD DE UNA FIRMA PROFESIONAL

Cultura

En función de los valores predominantes, las firmas de servicios profesionales pueden presentar  diversos modelos de cultura:

         –  Autoritarias: son despachos cuya organización se basa en el poder de los líderes. Se favorece la toma de decisiones centralizada y el control sobre los profesionales que la integran. El ejemplo clásico de este perfil serían despachos muy personalistas, fundados y desarrollados por un líder, cuya sucesión ha recaído en un hijo u otro familiar, y en el que las personas que allí trabajan carecen de iniciativa y de posibilidades de acceder a la condición de socio.

Presentan como ventaja el que exista un claro alineamiento en la forma de hacer las cosas, en como relacionarse con los clientes, en el aseguramiento de los riesgos profesionales, etc.  Sin embargo, son organizaciones en las que no existen planes de carrera, no se reconoce el talento, no hay un sentimiento de pertenencia, y por tanto, los mejores intentarán salir de la firma para buscar su propio desarrollo profesional.

         –  Normativistas: en este caso, el poder imperante es el de las normas. Éstas deben cumplirse estrictamente, de forma que se aseguren las responsabilidades de cada uno. Existen procedimientos a los que ajustarse frente a cada situación, no permitiendo que la iniciativa personal tome decisiones contra lo preceptuado.

Son despachos poco flexibles, con servicios muy estandarizados, excesivamente burocratizados y muy orientados hacia el aseguramiento de la calidad.

         – Humanistas: sus valores predominantes se relacionan con el desarrollo y la realización personal de los profesionales que lo integran. Se valora la iniciativa, se promociona a los mejores que alcanzan el máximo estatus en la firma, se concilia trabajo-vida familiar, se fomenta la formación, etc.

Esta flexibilidad, si es excesiva, puede llevar al peligro de transformarse en una falta de cohesión en cuanto a “posiciones profesionales de firma”, de cierta exposición al riesgo, de falta de rentabilidad, etc.

           – Mercantilistas: el objetivo es el resultado. En todo momento se busca la eficacia y la optimización de los recursos. La satisfacción de los profesionales es algo secundario.

Sus ventajas se relacionan con la rentabilidad y el control económico de la organización, sin embargo un exceso de protagonismo de las finanzas en el despacho, puede perjudicar a la calidad del servicio y desmotivar a los profesionales que lo integran.

Desde el punto de vista de la dimensión temporal en la que se mueve la organización (estabilidad o inestabilidad del entorno) y la orientación hacia el servicio / producto o hacia el mercado / cliente, HAY GROUP ha definido cuatro culturas básicas, que también se dan habitualmente en los despachos profesionales:

         – Cultura funcional: firma cuyo objetivo está centrado en el servicio y en la tecnología aplicada, más que en el cliente. Son las que, en cierta manera, antes denominamos “normativizadas».

         – Cultura de proceso: la orientación está dirigida al cliente. Se ofrece un número cerrado de servicios, muy soportados en la tecnología.

         – Cultura del proyecto: totalmente enfocadas al cliente. Se hacen trajes a medida, por lo que exige personal muy cualificado. Se encuentran en entornos más cambiantes y flexibles.

         – Cultura de asociación: organizaciones que trabajan aunando capacidades   y sinergias de diferentes áreas.

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